Hay ciertos momentos, generalmente cuando invade el insomnio que me da por pensar en los "hubiera". Taladra en mi cabeza el what if... y es difícil no dejarse llevar por todas esas posibilidades inexistentes pero que duelen a veces más que las reales. Qué tal que en lugar de haber hecho tal hubiera hecho esto otro, que hubiera pasado si en vez de girar a la izquierda me iba a la derecha, ¿y si hubiera dicho que no? ¿o que sí?
Ayer me pasó. Vi algo en internet, vi lo que alguien contestó, vi con quien estaba relacionado ese otro y ¡BAM! llegué a alguien en quien no quería pensar, porque si bien no había relación directa, sí causó un efecto en mi vida. Y ahí me tienen, siendo las 3 de la mañana y dándole vueltas a algo que no tiene solución y que si la tuviera no se iba a resolver en la madrugada de un viernes. Pero en verdad no la tiene. No la tiene porque no se trata de una acción concreta que hay que realizar, además que pasó ya tanto tiempo que es un pasado inalcanzable.
Y puedo pasar horas, horas llenas de situaciones hipotéticas, respuestas probables, escenarios plausibles. ¿Sirve de algo? no lo creo. Pero es imposible de dejar de hacer. A lo mejor es mi tendencia a creer que puedo controlarlo todo, que yo soy la causante de cada una de los pasos que doy y no es el azar, el viento, el destino o Dios quien me va llevando de aquí para allá, a veces triste y otras veces no tanto.
Lo curioso es que en ningún escenario alternativo encuentro la felicidad. Pienso en qué tal que hubieran sido las cosas distintas con X o con Y, pero en todo caso, no me acaba de convencer ese final. Se que esos escenarios no eran para mí. Y a lo mejor en este momento siento vacío e incertidumbre, pero eso quiere decir que puedo llenarlo con lo que yo quiera, con lo que de verdad desee.
Tal vez la pregunta que sí vale la pena tener entonces en la cabeza, si no muy presente, por lo menos a la mano, es ¿qué deseo? para no ir a tientas. Quizá eso me deje dormir temprano.
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sábado, 8 de marzo de 2014
domingo, 20 de octubre de 2013
32
Hace unos días cumplí 32. Esto de cumplir años nunca se me ha dado y de ahí surgen algunos apuntes del hecho de pasar de un número a otro.
- No me gusta festejar, principalmente porque mi fantasía más aterradora es convocar a una fiesta y que no vaya nadie. En esa escena, tengo todo perfectamente preparado, globos, serpentinas, pastel... y nadie llega. En verdad es un fantasma angustiante. Es por eso que evito las fiestas, es lo mismo que hago con todo lo demás en mi vida: no espero nada de nadie para no decepcionarme.
- Sí festejé en grande al llegar a los 30, más porque necesitaba algo que me sacara de la depresión profunda por la que estaba pasando al haber perdido a los dos seres que más amaba en la vida meses atrás, que porque sintiera necesario el festejo. Sin embargo, lo fue. Sirvió para darme cuenta que hay gente a mi alrededor que me quiere. También reconozco que fue una especie de rito de iniciación para pasar a la tercera década.
- De ahí entendí que llegar a los 30 sí fue un asunto importante. Quizá los 30 sean los nuevos 20, pero mientras tanto, sí es una minicrisis. Llegar a la época en que quizá ya debería estar en un lugar muy distinto al que estoy ahora, a lo mejor ya debería tener casa, hijos, marido, estabilidad económica. Debería según muchos parámetros de afuera que al final de cuentas hacen resonancia adentro. Y reflexionar, reflexionar que quizá no estoy donde los demás esperan que esté pero estoy en el camino de estar donde yo quiero estar.
- Me pudo más cumplir 31 que 32. A lo mejor es que los primeros suenan a más de 30 y los segundos se ven tan lejanos a los 40.
- Me siento como una oruga a punto de salir de la crisálida. Mucho por la edad, pero mucho más por el trabajo personal que he tenido que hacer a partir de que me quedé sola y en la nada. Y es una sensación atemorizante pero emocionante, puedo sentir el viento en mi cara, al filo del precipicio, pero no hay marcha atrás. Eso es lo emocionante, ya no hay marcha atrás.
- Han sido 32 años bien vividos. Bien sentidos. Bien llorados. Bien reidos. Bien gozados. Bien sufridos. Y bien llevados, creo.
domingo, 25 de agosto de 2013
Domingo triste
Soñé que tenía cáncer. Es la segunda vez que lo sueño. Y no, no creo que sea premonitorio, para el psicoanálisis no es eso. Pero sí despierto muy angustiada porque mi inconsciente me quiere decir algo. Me quiere decir que hay algo que me está carcomiendo por dentro, que me está matando lentamente y tengo que hacer algo antes de que lo logre.
También me hace pensar en mi tía Rosa. Ella murió de cáncer. Primero tuvo cáncer de seno y todo parecía indicar que había sido erradicado por completo. Y mis dos sueños se tratan de eso. En el primero me veo al espejo desnuda y veo a mis senos llenos de llagas y cicatrices, eso me asusta mucho, volteo a verme y me pongo muy triste de verme así de dañada. Creo que llegué a la palabra correcta: DAÑADA. Así me siento ultimamente, como si la vida en estos momentos solo se tratara de daño. Y no se muy bien cómo esquivar los golpes. El sueño de anoche era parecido: me veía al espejo y levantaba los brazos, me daba cuenta que algo andaba mal en uno de mis senos, yo recordaba que esa era una de las señales del cáncer. Y me preocupaba mucho, me angustiaba el saberme enferma, me agobiaba pensar en la operación y el dinero que iba a necesitar, de dónde lo iba a sacar, etc. Estaba rodeada de mi familia, pero no recuerdo en el sueño que eso sirviera de algo, que eso me consolara. Es eso, se que tengo una familia, pero no me sirve de mucho en momentos como éste.
Lo bueno que le puedo ver a este último sueño es que por lo menos está localizado el daño. Y me dice que me estoy dando cuenta. Ese pecho enfermo. Ese pecho enfermo y dañado ya sé qué es. Y tengo que extirparlo o repararlo antes de que me mate.
También me hace pensar en mi tía Rosa. Ella murió de cáncer. Primero tuvo cáncer de seno y todo parecía indicar que había sido erradicado por completo. Y mis dos sueños se tratan de eso. En el primero me veo al espejo desnuda y veo a mis senos llenos de llagas y cicatrices, eso me asusta mucho, volteo a verme y me pongo muy triste de verme así de dañada. Creo que llegué a la palabra correcta: DAÑADA. Así me siento ultimamente, como si la vida en estos momentos solo se tratara de daño. Y no se muy bien cómo esquivar los golpes. El sueño de anoche era parecido: me veía al espejo y levantaba los brazos, me daba cuenta que algo andaba mal en uno de mis senos, yo recordaba que esa era una de las señales del cáncer. Y me preocupaba mucho, me angustiaba el saberme enferma, me agobiaba pensar en la operación y el dinero que iba a necesitar, de dónde lo iba a sacar, etc. Estaba rodeada de mi familia, pero no recuerdo en el sueño que eso sirviera de algo, que eso me consolara. Es eso, se que tengo una familia, pero no me sirve de mucho en momentos como éste.
Lo bueno que le puedo ver a este último sueño es que por lo menos está localizado el daño. Y me dice que me estoy dando cuenta. Ese pecho enfermo. Ese pecho enfermo y dañado ya sé qué es. Y tengo que extirparlo o repararlo antes de que me mate.
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domingo, 18 de agosto de 2013
Cada vez actualizo con menos frecuencia. Y no es que no me acuerde del blog. De hecho me acuerdo mucho cuando por alguna u otra razón, tengo la necesidad de ordenar las ideas de mi cabeza. Ni facebook ni twitter permiten eso. Sin embargo, creo que también hay cierta resistenacia a poner orden.
Pero hoy es domingo. Y no hay mayor soledad que pasar sola un domingo. Ya se que no debería sentirme mal por estar sola, pero hay momentos en que esa soledad aprieta y hace que se añoren cosas que, vistas a la distancia, parecían buenas. Aunque en realidad no lo sean, es sólo la ilusión y el filtro los que lo hacen parecer así. Creo que los siguientes meses tendré suficiente tiempo libre para seguir pensando en esto. Quizá escriba más seguido. Quizá necesite más este espacio transicional que de pronto dejo tan abandonado.
Pero hoy es domingo. Y no hay mayor soledad que pasar sola un domingo. Ya se que no debería sentirme mal por estar sola, pero hay momentos en que esa soledad aprieta y hace que se añoren cosas que, vistas a la distancia, parecían buenas. Aunque en realidad no lo sean, es sólo la ilusión y el filtro los que lo hacen parecer así. Creo que los siguientes meses tendré suficiente tiempo libre para seguir pensando en esto. Quizá escriba más seguido. Quizá necesite más este espacio transicional que de pronto dejo tan abandonado.
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lunes, 1 de abril de 2013
Entre proyecciones thanáticas te veas...
Hay personas que viven proyectando su pulsión de muerte y otros son
quienes la cargan. Una de ellas es mi madre. Y los pobres animales son
las víctimas de sus defensas primitivas.
Lo explico. Nunca ha sido muy hacendosa ni muy responsable que digamos, así que las mascotas sobreviven por obra y gracia de Dios. Pero de un tiempo a la fecha, es más evidente que los pobrecillos animalitos se han convertido en el blanco de sus proyecciones thanáticas. Quizá podría empezar a contar desde la Doris, mi perrita french poodle. Me la compraron cuando yo tenía como 11 años, y vivió como 10, un día me llamó mi mamá diciendo que la habían atropellado porque se salió a la calle y se atravesó sin fijarse. Eso fue hace como 10 años.
Años después llegó la Frida, otra perrita de la misma raza. Vivió como 5 años hasta que hace 2, con la enfermedad de mi tía Rosa todo se desequilibró. Poco más de un mes después de su muerte, la Frida la acompañó. Mi mamá explicó que se había enfermado o le había dado una infección o algo así... no lo supo explicar muy bien, pero tampoco se veía muy preocupada.
Después compró a la Cherry. Esa sólo duró unos cuantos meses porque se la robaron afuera de la casa. Si. Tal cual. Simplemente desapareció.
Finalmente adoptó a la Pinky, una perrita sorda, pequeña. Se la pasaba quejándose de ella, se enfermó varias veces y si no hubiera sido porque yo la llevaba al veterinario, quizá hubiera muerto mucho antes. Pero ahora que se quedó sola porque mi hermana se fue a trabajar a otra ciudad y yo no había ido a visitarla, simplemente un día llamó diciendo que se le había perdido. Días después confirmó que se había muerto, también atropellada.
Lo peor es que nunca parece preocupada, angustiada. Es como si hablara de los jitomates, de la novela. Mi mamá tiene la edad mental de un niño de 5 años. Y sus reacciones lo demuestran. Ayer me decía: ay, quisiera comprar otro perro... para ella las cosas son así: se rompió, ni modo; se murió, ni modo.
Esto me sirve para varias cosas. Primero para entender que así es ella. Y que por lo mismo no le puedo pedir que me de algo para lo cual no está configurada. Segundo, que agradezco haber sido cuidada por otra persona, porque quien sabe qué hubiera sido de mí en sus manos. Es triste saber que así es ella, pero es parte del ser adulto el asumir que los padres son como son. Ni más ni menos.
Lo explico. Nunca ha sido muy hacendosa ni muy responsable que digamos, así que las mascotas sobreviven por obra y gracia de Dios. Pero de un tiempo a la fecha, es más evidente que los pobrecillos animalitos se han convertido en el blanco de sus proyecciones thanáticas. Quizá podría empezar a contar desde la Doris, mi perrita french poodle. Me la compraron cuando yo tenía como 11 años, y vivió como 10, un día me llamó mi mamá diciendo que la habían atropellado porque se salió a la calle y se atravesó sin fijarse. Eso fue hace como 10 años.
Años después llegó la Frida, otra perrita de la misma raza. Vivió como 5 años hasta que hace 2, con la enfermedad de mi tía Rosa todo se desequilibró. Poco más de un mes después de su muerte, la Frida la acompañó. Mi mamá explicó que se había enfermado o le había dado una infección o algo así... no lo supo explicar muy bien, pero tampoco se veía muy preocupada.
Después compró a la Cherry. Esa sólo duró unos cuantos meses porque se la robaron afuera de la casa. Si. Tal cual. Simplemente desapareció.
Finalmente adoptó a la Pinky, una perrita sorda, pequeña. Se la pasaba quejándose de ella, se enfermó varias veces y si no hubiera sido porque yo la llevaba al veterinario, quizá hubiera muerto mucho antes. Pero ahora que se quedó sola porque mi hermana se fue a trabajar a otra ciudad y yo no había ido a visitarla, simplemente un día llamó diciendo que se le había perdido. Días después confirmó que se había muerto, también atropellada.
Lo peor es que nunca parece preocupada, angustiada. Es como si hablara de los jitomates, de la novela. Mi mamá tiene la edad mental de un niño de 5 años. Y sus reacciones lo demuestran. Ayer me decía: ay, quisiera comprar otro perro... para ella las cosas son así: se rompió, ni modo; se murió, ni modo.
Esto me sirve para varias cosas. Primero para entender que así es ella. Y que por lo mismo no le puedo pedir que me de algo para lo cual no está configurada. Segundo, que agradezco haber sido cuidada por otra persona, porque quien sabe qué hubiera sido de mí en sus manos. Es triste saber que así es ella, pero es parte del ser adulto el asumir que los padres son como son. Ni más ni menos.
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sábado, 30 de marzo de 2013
Dudas al aire
Parece que ultimamente sólo hablo del amor. Del amor o de la falta de él. No es casualidad, es cierto: el amor está en el aire. Todos mis pacientes asisten a terapia por problemas del corazón... que eso tenga que ver con otras cosas, eso ya es otra cosa. Pero lo cierto es que nadie está inmune, hasta el más duro se siente bien cuando alguien le dice que lo quiere.
Y aquí estoy de nuevo, con miles de telarañas en mi cabeza, miles de nudos en la garganta y miles de astillas en el corazón. Me pregunto ¿tiene sentido esperar? ¿no será mejor dar todo por perdido? Se me ha acusado de frustrarme demasiado rápido, de abandonar todo inmediatamente, de juzgar con severidad y de cobrarle a los otros cosas que no tienen porqué pagar ni cargar. Pero... ¿cómo saber cuando renunciar y cuando luchar? ¿cómo saber cuando es suficiente y cuando no? ¿cómo saber si tiene sentido invertir tiempo, dinero y esfuerzo?
Yo no soy de esas personas que "vive el momento", de esas que dicen entregarse intensamente aunque después el descalabro duela, porque al fin y al cabo "lo que importa es lo vivido". No. Yo soy cautelosa, paranoica incluso... no doy un paso hasta estar segura que no es en falso... es por eso que ultimamente me he sentido tan mal, porque tal parece que he interpretado mal las señales o he querido ver cosas donde no las hay. He querido hacer las cosas distintas y no me salen. Eso duele.
Y sin embargo quiero seguir creyendo. Quiero pensar que mi vida puede ser distinta y que me merezco lo que tanto me empeño en tener. Alguien me dijo el otro día que soy una persona "querible", que los otros no desaparecerán de la noche a la mañana porque les importo al final de cuentas, y que lo que yo soy y lo que hago y lo que doy es lo suficientemente fuerte para hacer que permanezcan a mi lado. Tendré que empezar a creerlo.
Y aquí estoy de nuevo, con miles de telarañas en mi cabeza, miles de nudos en la garganta y miles de astillas en el corazón. Me pregunto ¿tiene sentido esperar? ¿no será mejor dar todo por perdido? Se me ha acusado de frustrarme demasiado rápido, de abandonar todo inmediatamente, de juzgar con severidad y de cobrarle a los otros cosas que no tienen porqué pagar ni cargar. Pero... ¿cómo saber cuando renunciar y cuando luchar? ¿cómo saber cuando es suficiente y cuando no? ¿cómo saber si tiene sentido invertir tiempo, dinero y esfuerzo?
Yo no soy de esas personas que "vive el momento", de esas que dicen entregarse intensamente aunque después el descalabro duela, porque al fin y al cabo "lo que importa es lo vivido". No. Yo soy cautelosa, paranoica incluso... no doy un paso hasta estar segura que no es en falso... es por eso que ultimamente me he sentido tan mal, porque tal parece que he interpretado mal las señales o he querido ver cosas donde no las hay. He querido hacer las cosas distintas y no me salen. Eso duele.
Y sin embargo quiero seguir creyendo. Quiero pensar que mi vida puede ser distinta y que me merezco lo que tanto me empeño en tener. Alguien me dijo el otro día que soy una persona "querible", que los otros no desaparecerán de la noche a la mañana porque les importo al final de cuentas, y que lo que yo soy y lo que hago y lo que doy es lo suficientemente fuerte para hacer que permanezcan a mi lado. Tendré que empezar a creerlo.
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martes, 5 de febrero de 2013
Amor
Este fin de semana me preguntaron si alguna vez me habían llevado serenata. Eso hizo que me pusiera a pensar e hiciera un recuento rápido de mis relaciones amorosas. Y llegué a la conclusión que he vivido muchas cosas, buenas y malas. No alcancé a hacer el balance y decidir si fueron más las primeras que las segundas pero pensándolo en este momento puedo decir que sí, que las vivencias bonitas superan -o por lo menos- compensan bastante bien lo no tan bueno.
Me han llevado serenata, han escrito en el chismográfo de la secundaria que yo les gustaba, me han regalado flores, me han dicho que me querían muchísimo, he tenido orgasmos múltiples, me han cargado la mochila, se han querido casar conmigo, me han dado anillo de compromiso, he viajado y conocido lugares con quien he querido en ese momento, me he sentido la mujer más hermosa y más deseada del planeta, han hecho que me sonroje, me han escrito poemas, he hablado hasta la madrugada y tenido las conversaciones más tiernas y las más candentes también, recorrí muchos kilómetros para ver a alguien y alguien más lo hizo por mí, he fantaseado con vidas futuras e hijos inexistentes, tuve el vestido de novia de princesa con la fiesta más fabulosa y la luna de miel soñada, he amado mucho y me la he pasado bien...
También me han roto el corazón, me han hecho los dramas más elaborados, he derramado muchas lágrimas y me he sentido culpable de hacer sentir mal a alguien, he sentido que nunca más iba a encontrar el amor, he hecho berrinches y me he arrepetido, he querido dar más de un golpe, me han terminado y he terminado, me han friendzoneado e ignorado olímpicamente y he jurado nunca más enamorarme...
También me han roto el corazón, me han hecho los dramas más elaborados, he derramado muchas lágrimas y me he sentido culpable de hacer sentir mal a alguien, he sentido que nunca más iba a encontrar el amor, he hecho berrinches y me he arrepetido, he querido dar más de un golpe, me han terminado y he terminado, me han friendzoneado e ignorado olímpicamente y he jurado nunca más enamorarme...
Después de todo esto, quizá ya no espero grandes gestos. Quizá valore más en estos momentos que laven los trastes a un ramo de flores o ya no fantaseo con tul, satín y pétalos de rosa como sinónimo de romance. Lo que sigo buscando y esperando es que llegue alguien que me diga: "al fin te encontré y no pienso dejarte ir".
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viernes, 30 de noviembre de 2012
Casi dos meses sin actualizar. Y no, no es que se me hayan acabado las palabras o que no tenga nada que decir. Quizá es que voy a vaciarlo al twitter, en corto, como una catarsis inmediata en menos de 140 caracteres.
Pero a veces eso no es suficiente. A veces es necesario reunir las ideas, digerirlas, plasmarlas y verlas todas juntas. Cuando decidí abrir el blog fue porque necesitaba un espacio donde acomodar lo que no se puede tener adentro, pero que tampoco tiene sentido que esté afuera. El blog es una especie de limbo.
Y ya se acaba otro año. Y esta vida es tan distinta a la que fue el año pasado. Y el pasado. Y el anterior a ese. Y no se si eso es malo o bueno. Sigo siendo yo, aunque soy distinta. Sería raro si no lo fuera después de todas estas vivencias. Se que en ocasiones sueno como anciana, pero es verdad que a veces siento que he vivido demasiadas cosas para tan poco tiempo.
Y si se fijan bien, digo "he vivido" y no "me han pasado". Ya estoy dejando esa maldita costumbre de sentir que todo me pasa, como si fuera una hoja en el viento. La vida no es así. Uno vive lo que elige vivir, por difícil que cueste creerlo, por difícil que cueste asumirlo. Estoy en eso.
Pero a veces eso no es suficiente. A veces es necesario reunir las ideas, digerirlas, plasmarlas y verlas todas juntas. Cuando decidí abrir el blog fue porque necesitaba un espacio donde acomodar lo que no se puede tener adentro, pero que tampoco tiene sentido que esté afuera. El blog es una especie de limbo.
Y ya se acaba otro año. Y esta vida es tan distinta a la que fue el año pasado. Y el pasado. Y el anterior a ese. Y no se si eso es malo o bueno. Sigo siendo yo, aunque soy distinta. Sería raro si no lo fuera después de todas estas vivencias. Se que en ocasiones sueno como anciana, pero es verdad que a veces siento que he vivido demasiadas cosas para tan poco tiempo.
Y si se fijan bien, digo "he vivido" y no "me han pasado". Ya estoy dejando esa maldita costumbre de sentir que todo me pasa, como si fuera una hoja en el viento. La vida no es así. Uno vive lo que elige vivir, por difícil que cueste creerlo, por difícil que cueste asumirlo. Estoy en eso.
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miércoles, 18 de julio de 2012
Siguiendo el ejemplo del Fénix
Tengo un buen rato sin actualizar y me disculpo con ustedes, queridos lectores, por eso. No es que se me hayan agotado las ideas, es más, siento que tengo una maraña en la cabeza. Quizá ese sea el problema, que no se por donde empezar. Me estoy moviendo y eso cuesta trabajo.
Es difícil retomar el camino: el trabajo, las amistades, la vida social. No es fácil dejar de estar echa bolita en la cama escondida del mundo como si eso hiciera que la vida se detuviera. Ahora que salgo me doy cuenta de que no es así, que la vida siguió y que tengo que enfrentarme a ese hecho. Llenarme de valor y volver a hacerme un lugar allá afuera.
En momentos me enojo. No puedo creer que de nuevo esté pidiendo trabajo, como hace 9 años que egresé de la universidad. Se que no soy aquella de 21 años. Pero aún así, me confronta con mi narcisismo, con esa Marianita que se enfurece porque no le reconocen lo que sabe, lo que ha hecho.
Ni modo. He tenido otras crisis y he salido de ellas, con herramientas, aprendizajes. Cicatrices, sí, pero ninguna herida mortal, afortunadamente.
Aquí sigo.
Es difícil retomar el camino: el trabajo, las amistades, la vida social. No es fácil dejar de estar echa bolita en la cama escondida del mundo como si eso hiciera que la vida se detuviera. Ahora que salgo me doy cuenta de que no es así, que la vida siguió y que tengo que enfrentarme a ese hecho. Llenarme de valor y volver a hacerme un lugar allá afuera.
En momentos me enojo. No puedo creer que de nuevo esté pidiendo trabajo, como hace 9 años que egresé de la universidad. Se que no soy aquella de 21 años. Pero aún así, me confronta con mi narcisismo, con esa Marianita que se enfurece porque no le reconocen lo que sabe, lo que ha hecho.
Ni modo. He tenido otras crisis y he salido de ellas, con herramientas, aprendizajes. Cicatrices, sí, pero ninguna herida mortal, afortunadamente.
Aquí sigo.
jueves, 10 de mayo de 2012
De lo que viene siendo un aniversario que no lo es más
No lo es más. Desde hace 4 años ya no lo es. Y sin embargo sigue contando. De distinta manera, pero ahí sigue. ¿Cómo se le cuenta a lo que ya no se le puede contar? El 6 de mayo hubiera cumplido 6 años de casada. Mi vida sería muy distinta a lo que ahora es, quizá ya tendría hijos, quizá seguiría trabajando como loca corriendo tras un sueño que no era el mío, quizá no tendría estos dos hermosos perros que llegaron a mi.
El otro día leía un post y coincidí totalmente con lo que decía: mi generación, aquéllos que me invitaron a su boda, de los que fui madrina, ahora se están divorciando. Y no, no es maldición, simplemente la época en la que nos tocó vivir nos da más a elegir. Y se puede elegir sentirse bien. Y se puede elegir y decidir terminar una relación que no te hace feliz.
Y ahí queda la marca, la cicatriz.Ya no duele, miro hacia atrás y me quedo satisfecha, con lo que hubo y con lo que fue. Es sólo que hay cierta... mmm... no se explicar la sensación.... no se si sea nostalgia, curiosidad... de lo que pudo haber sido, pero no se hasta que punto habría que retroceder para comenzar el mundo paralelo donde se cumpla el "y vivieron felices para siempre".
Y, ahora que lo pienso, nunca celebré ningún aniversario. El primero -y el único que pude haber celebrado- me lastimé el pie y la pasé en el hospital esperando a que me sacaran una radiografía para ver si no estaba fracturado. Sin embargo, no teníamos nada planeado. Quizá desde ahí estaba claro que no había nada que celebrar.
Puede que sea hora de festejar los años que llevo por mi cuenta, tropezando y aprendiendo, pero siempre avanzando. Eso también podría ser digno de un aniversario.
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sábado, 21 de abril de 2012
El efecto mariposa
Rescate de un pequeño ensayo que tuve que hacer en una clase de psicosomática:
“Cuando el corazón no llora, lloran
los órganos”´
Boris Cyrulnyk
Hasta el momento, esta es la tarea que más me ha
costado trabajo realizar, durante el tiempo que llevo en la formación. Por más
que lo he intentado, me siento frente a la computadora y no puedo empezar a
escribir. Invento mil excusas: tengo algo que hacer que es más urgente,
necesito revisar mi correo, voy a ver a Dr.
House a ver si me inspiro… burdas justificaciones que ni a
racionalizaciones llegan.
Luego pensé: ¿Y si hablo de mis múltiples
padecimientos orgánicos?: De mi estreñimiento crónico, desde que tengo como 8
meses de edad, el cual se me quitaba cada fin de semana cuando mi mamá llegaba
a Uruapan de Morelia; de las gripas
frecuentes a lo largo de la primaria –y de cómo mi abuela me ponía jitomates
asados en las plantas de los pies, como remedio, aunque sigo sin entender muy
bien la lógica de tal procedimiento-; de
la colitis nerviosa que padezco desde que entré a la universidad, la cual
oscila entre mas-o-menos-bien e hijodesumesientodelach…; sin olvidar la
taquicardia extraña que tuve en el último año de la facultad y que así como me
la diagnosticaron, por casualidad, en un chequeo de rutina, así se me quitó. En
el recuento debería estar también el periodo en el que aumenté como 13 kilos, o
cuando se me caía el cabello casi nada más de acercar el cepillo…
Sin embargo no puedo hacerlo porque, en primer lugar,
ya de todas (o casi todas) ellas se hablaron dentro de la clase. Segundo: no
debería hablar de mí. Y por último, finalmente todas me remiten a lo mismo: a
mi condenada aprehensión y ansiedad que poco a poco –y para mi fortuna- estoy
identificando y resolviendo. Pero no es fácil, porque vivo corriendo. Entre el
tráfico y el siguiente trabajo. En uno de mis intentos por curar mi colitis
nerviosa, recurrí a la homeopatía. El tratamiento consistía en tomar cada dos
horas 15 gotas de 4 frascos distintos de la siguiente manera: primero el 1, a las
2 horas el 2 y así sucesivamente; el 3 y el 4 se alternaban por días y se
tomaban 3 veces al día. Creo que me enfermó más. Y no porque no funcionara,
sino porque resultó más estresante tratar de acordarme cual frasco me había
tomado, y de encontrar un espacio entre clase y clase para hacerlo, pero no
podía, así que se me atrasaba el horario… luego intenté establecer métodos para
acordarme que día me tocaba cuál, por lo que empecé a hacer pequeños “rituales”
como poner el frasquito en determinado lugar para saber que era el que me
tocaba, pero luego ya no sabía si era ese o el otro. Me harté, digo, si tuviera
el tiempo y la calma suficiente para poder seguir ese tipo de tratamientos,
seguramente no tendría colitis, para empezar. Alcancé a ver que la solución
estaba en otro lado.
Dejando de hablar de mí para concentrarme en el tema,
recuerdo que en una ocasión una alumna comentaba que cuando tuvo a su bebé, no
tenía leche (no puedo acordarme el nombre científico de este trastorno) y que
eso le empezó a angustiar mucho porque ella creía que a su hijo eso le iba a
hacer mal. Fue entonces que su suegra –ya que ella era huérfana desde
niña- le dijo que ella sabía un remedio
que consistía en untarle manteca con azúcar en la espalda y ponerse al sol un
rato mientras ella le aplicaba la mezcla. Después de dos días, empezó a
producir leche. Con esto que ahora sé, puedo entender que debido a la angustia
generada por el parto y las regresiones que acompañan a este proceso, se vio
alterada la producción de las hormonas responsables, la prolactina y la
oxitocina, como esto generaba a su vez más ansiedad, el círculo se vició. Al
recibir el cuidad de una figura materna que la contuviera a su vez para empezar
ella a hacer esa función, su ansiedad disminuyó permitiendo que las funciones
nerviosas y hormonales lo hicieran adecuadamente.
Lo que me quedó claro al término del seminario
es que toda reacción ante algún suceso externo o interno, ya sea adaptativa o
inadaptativa pueden dejar trazas de una alteración bioquímica o metabólica que
se independiza de la causa y persiste de por vida. Lo cual quiere decir que
aunque al principio la causa sea emocional, después se convierte en un problema
orgánico, que a su vez, generará problemas emocionales con los cuales lidiar.
La vida es
estresante per se. Sin embargo no
todos respondemos del mismo modo al mismo estrés. La respuesta al
estresor no depende de la calidad del mismo cómo cada uno lo percibe a partir
del umbral que cada cual tenga (la tolerancia a la frustración, la fortaleza
yoica, el control de impulsos, etc.) y esto depende a su vez de las
experiencias vividas a lo largo de la existencia de cada uno.
La PNIE nos enseña que lo ideal, entendido
esto como un funcionamiento óptimo del organismo con todas sus funciones, sería
la adaptación circadiana, metabólica, endocrina y psicológica a cambios
permanentes. Pero esta adaptación no es
de una vez y para siempre. La fluctuación y la adaptabilidad definen la salud. Por lo tanto, la pérdida de esta capacidad sería la enfermedad.
Sólo en la interacción del hombre biológico,
sicológico y social con su medio, se entiende que no hay enfermedades sino enfermos. Es momento de empezar a cambiar nuestra
postura frente a aquélla discusión viejísima de la dualidad mente –cuerpo y su
unión o desunión. Sólo así podremos realmente hacer un buen trabajo.
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jueves, 19 de abril de 2012
A un año
Varias personas me preguntaron hoy que si estaba bien. Hoy se cumple un año de la muerte de Rosa, mi tía-casi-mamá. Desde la semana pasada tenía este día en mente, pero no estaba consciente de lo que se iba a remover. A todos les dije que sí, que estaba bien. Pero no es verdad.
La verdad es que no hay semana que no sueñe con ella. A veces en el sueño ella está bien, sonriente, feliz; otras veces está enferma, le duele su brazo; otros más se trata de alguna situación donde yo estoy consciente que ya no está, que ya se fue. Sigo sintiendo que las cosas no debieron haber pasado así. La vida no es justa. Su ausencia pesa, pesa mucho.
El dolor ha disminuido. Los primeros días costaba incluso respirar. Ahora ha dado paso a la tristeza por saber que aún me faltan muchas cosas por vivir y no estará ella para acompañarme. Y las personas que lleguen a mi vida nunca sabrán porqué ella era tan especial.
Escribir este post es difícil. Divago. Me siento dentro de una bruma. Pero sirva esto para abrir mi corazón y dejar constancia del gran amor que le sigo teniendo y estará por siempre. Te extraño. Y te amo.
La verdad es que no hay semana que no sueñe con ella. A veces en el sueño ella está bien, sonriente, feliz; otras veces está enferma, le duele su brazo; otros más se trata de alguna situación donde yo estoy consciente que ya no está, que ya se fue. Sigo sintiendo que las cosas no debieron haber pasado así. La vida no es justa. Su ausencia pesa, pesa mucho.
El dolor ha disminuido. Los primeros días costaba incluso respirar. Ahora ha dado paso a la tristeza por saber que aún me faltan muchas cosas por vivir y no estará ella para acompañarme. Y las personas que lleguen a mi vida nunca sabrán porqué ella era tan especial.
Escribir este post es difícil. Divago. Me siento dentro de una bruma. Pero sirva esto para abrir mi corazón y dejar constancia del gran amor que le sigo teniendo y estará por siempre. Te extraño. Y te amo.
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lunes, 2 de enero de 2012
30 cosas para dejar de hacerse a uno mismo
Es un texto que encontré en una página en inglés, tiene algunas cosas interesantes, chéquenlas y feliz inicio de año!!
http://www.marcandangel.com/2011/12/11/30-things-to-stop-doing-to-yourself/
- DEJA DE GASTAR TU TIEMPO CON LA GENTE INCORRECTA. – La vida es demasiado corta para desperdiciarla con personas que solo te restan felicidad. Si alguien te quiere en su vida, debe hacerte un espacio. No debes pelear por atención. Nunca jamás insistas con alguien que no es capaz de ver cuanto vales. Y recuerda, tus verdaderos amigos no son los que se quedan cuando te va bien, son los que se quedan cuando estás en los peores momentos.
- DEJA DE HUIR DE TUS PROBLEMAS. – Enfréntalos. No es fácil. No hay personas en el mundo capaces de resolverlos de manera instantanea, no se supone que lo seamos, así no es como fuimos hechos. De hecho, fuimos hechos para molestarnos, ponernos tristes, sentirnos heridos. Porque ese es todo el propósito de vivir: enfrentar los problemas, aprender, adaptarnos y resolverlos a lo largo del tiempo. Eso es lo que nos moldea y nos convierte en las personas que somos.
- DEJA DE MENTIRTE. – Puedes mentirle a todo el mundo, menos a ti mismo. Nuestras vidas mejoran sólo cuando tomamos riesgos y el primero y el más dificil es ser honestos con nosotros mismos.
- DEJA DE PONER TUS NECESIDADES AL FINAL. – La cosa más dolorosa es perderte en el proceso de amar a alguien demasiado y ovidarte de lo especial que eres. Sí, ayuda a los otros, pero ayudate a ti también. Si hay un momento para seguir tu pasión y hacer algo que te importe, ese momento es ahora.
- DEJA DE TRATAR DE SER ALGUIEN QUE NO ERES. – Uno de los grandes retos de la vida es er tu mismo en un mundo que trata de que seas alguien más. Siempre habrá alguien más bonito, más inteligente, más joven, pero nunca será como tu. Se tu mismo y las personas correctas te amarán.
- DEJA DE AFERRARTE AL PASADO. – No puedes empezar el próximo capítulo en tu vida si sigues re-leyendo el último.
- DEJA DE TEMER COMETER ERRORES.- Hacer algo y que salga mal, en el último de los casos es 10 veces más productivo que no hacer nada. Todo éxito tiene muchos errores detrás de él, y cada fallo está seguido del éxito. Deja de arrepentirte de las cosas que no has hecho, por lo menos no más de las que has hecho.
- DEJA DE ACUSARTE POR ERRORES DEL PASADO – Quizá amamos a la persona equivocada y lloramos por errores, pero eso no importa, una cosa es segura: los errores nos ayudan a encontrar a las personas y a las situaciones que sean adecuadas para nosotros. Todos cometemos errores, tenemos batallas e incluso cosas de las cuales nos arrepentimos. Pero tú no eres tus errores, tus luchas y ahra tienes el poder de darle forma a tu día y a tu futuro. Cada pequeña cosa que pasa en u vida te prepara para un momento que está por venir.
- DEJA DE TRATAR DE COMPRAR LA FELICIDAD. – Muchas de las cosas que deseamos son caras. Pero la verdad es que las cosas que realmente nos satisfacen son totalmente gratis: el amor, la risa y trabajar en lo que nos apasiona.
- DEJA DE BUSCAR EXCLUSIVAMENTE LA FELICIDAD EN LOS OTROS. – Si tu no eres feliz con lo que eres en tu interior, no podrás ser feliz en una relación a largo plazo con nadie. Debes crear estabilidad en tu propia vida antes de que puedas compartirla con alguien más.
- DEJA DE ESTAR DE OCIOSO. – No pienses mucho o crearas un problema que no estaba en primer lugar. Evalúa las situaciones y toma acciones. No puedes cambiar lo que rehusas a confrontar. Progresar implica riesgos. Punto. No puedes llegar a la segunda base si no das el primer paso.
- DEJA DE PENSAR QUE NO ESTÁS LISTO. – Nadie se siente 100% listo cuando las oportunidades llegan. Porque las más grandes oportunidades en la vida nos obligan a crecer y a salir de nuestras zonas de confort, significa que nunca nos sentiremos totalmente cómodos al empezar.
- DEJA DE INVOLUCRARTE EN RELACIONES POR LAS RAZONES EQUIVOCADAS. – Las relaciones deben ser escogidas sabiamente. Es mejor estar solo que mal acompañado. No hay necesidad de apresurarse. Si algo debe ser, será -en el tiempo adecuado, con la persona correcta y por las mejores razones-. Enamórate cuando estés listo, no cuando estés solo.
- DEJA DE RECHAZAR RELACIONES NUEVAS SOLO PORQUE LAS VIEJAS NO FUNCIONARON. – En la vida te darás cuenta que hay un propósito para cada persona que coozcas. A veces hay algo que debes probar, algo te enseñarán. Pero lo más importante, algunos harán que saques lo mejor de ti.
- DEJA DE COMPETIR CON TODO MUNDO. – No te preocupes si alguien lo hace mejor que tu. Concéntrate en batir tus propios records cada día. El éxito es una batalla solamente contigo mismo.
- DEJA DE SENTIR ENVIDIA DE TODO EL MUNDO. – La envidia es el arte de contar las bendiciones de los demás en lugar de las propias. Pregúntate a tí mismo: qué es lo que tengo que todos los demás quieren?
- DEJA DE QUEJARTE Y DE SENTIR PENA POR TI MISMO. – La vida nos lanza curvas por una razón: par enderezar el camino en la dirección correcta para ti. Quizá no lo puedas ver o comprender en el momento en el que pasa, pero así es. Sin embargo piensa en las curvas negativas lanzadas en el pasado. Vas a ver que esas, al final, te dejaron en un mejor lugar, te hicieron una mejor persona, estado mental o situación. Así que sonríe. Permite que los demás sepan que hoy tu eres más fuerte de lo que fuiste ayer, y que lo serás más.
- DEJA DE RETENER RENCORES. – No vivas tu vida con odio en tu corazón. Terminarás más herido que la gente que odias. Perdonar no significa que digas: “lo que me hiciste está bien.” Significa, “no voy a dejar que arruines mi felicidad por siempre.” El perdón es la respuesta... vamos, encuentra paz, libérate! Y recuerda, el perdón no es solo para las otras personas, también es para tí. Si es necesario, perdónate, muévete y trata de hacer todo mejor la próxima vez.
- DEJA DE PERMITIR QUE LOS OTROS TE MANTENGAN A SU NIVEL. – Rehúsate a bajar tus estándares para acomodarlos a otros que se resisten a subir los suyos.
- DEJA DE PERDER EL TIEMPO DANDO EXPLICACIONES. – Tus amigos no las necesitan y tus enemigos no as creen. Haz sólo lo que sientas en tu corazón que es correcto.
- DEJA DE HACER LAS MISMAS COSAS UNA Y OTRA VEZ SIN TOMAR UNA PAUSA. – El momento de tomar un respiro profundo es cuando no tienes tiempo para él. Si sigues haciendo lo que estás haciendo, obtendrás lo que has estado obteniendo. Algunas veces necesitas tomar distancia de ti mismo para ver las cosas claramente.
- DEJA DE PERDER DE VISTA LA BELLEZA DE LOS PEQUEÑOS MOMENTOS. – Disfruta las pequelas cosas, un día voltearás hacia atrás y descubrirás que esas fueron las grandes cosas. La mejor parte de tu vida serán los pequellos, innombrables momentos que gastaste sonriendo con alguien a quien le importas.
- DEJA DE TRATAR QUE LAS COSAS TE SALGAN PERFECTAS. – El mundo real no recompensa a los perfeccionistas, recompensa a quien hace que las cosas funcionen.
- DEJA DE SEGUIR EL CAMINO MÁS FÁCIL – La vida no es fácil, especialmente cuando planeas algo que vale la pena. No tomes entonces el camino fácil. Haz algo extraordinario.
- DEJA DE ACTUAR COMO SI TODO ESTUVIERA BIEN SI NO LO ESTÁ. – Está bien si te derrumbas por un momento. No siempre debes pretender ser fuerte y no es necesario probar continuamente que todo va bien. No debes preocuparte por lo que otros piensen, llora si lo necesitas, es saludable dejar salir tus lágrimas. Más pronto de lo que piensas serás capaz de sonreir de nuevo.
- DEJA DE CULPAR A LOS OTROS DE TUS PROBLEMAS. – El grado en el que puedes alcanzar tus sueños depende de el grado en el que tomas la responsabilidad de tu vida. Cuando culpas a los otros de lo que está pasando, niegas la responsabilidad y le das a los demás el poder de mandar sobre tu vida.
- DEJA DE SER TODO PARA TODOS. – Hacerlo es tan imposible que tratar de hacerlo sólo te desgastará. Pero hacer que una persona sonría puede cambiar el mundo. Quizá no todo el mundo, pero sí su mundo. Así que afina tu puntería.
- DEJA DE PREOCUPARTE TANTO. – La preocupación no aligera la carga, solo te quitará la alegría. Una manera de checar si algo vale la pena para preocuparse es preguntarte lo siguiente: esto me importará dentro de un año? dentro de tres? dentro de 5? si no lo es, entonces no vale la pena preocuparse por ello.
- DEJA DE CONCENTRARTE EN LO QUE NO QUIERES QUE PASE – Concentráte en lo que quieres que pase. El pensamiento positivo se encuentra al principio de toda gran historia exitosa. Si te despiertas cada mañana con el pensamiento de que algo maravilloso pasará en tu vida y pones atención, con frecuencia te encontrarás de que tienes razón.
- DEJA DE SER MALAGRADECIDO – No importa que tan mal o que tan bien te vaya, despierta cada día agradecido de tu vida. Alguien en algún lugar está luchando desesperadamente por los suyos. En vez de pensar en lo que no tienes, trata de pensar en lo que tienes y que todo mundo está buscando.
http://www.marcandangel.com/2011/12/11/30-things-to-stop-doing-to-yourself/
jueves, 1 de diciembre de 2011
No veas la paja en el ojo ajeno
Este post surge de la reflexión. De la confrontada recibida en los comentarios más abajo. Sí, aunque una parte de mí quisiera culpar al otro por lo que me pasa, se que no es así.
Desde siempre me ha costado relacionarme. No soy asocial, soy más bien superficial. Soy cordial, amigable, pero distante. Soy de las que cuando me empiezan a hacer plática en el taxi o en una fila, empiezo a preguntar para evitar que me pregunten. Ansío la cercanía pero huyo en cuanto se me acercan.
Cuando estaba en la secundaria, le gustaba a un niño. Teníamos 13 años. Todos en la escuela sabían que yo le gustaba, hasta la directora, hasta los maestros. Y yo me sentía apanicada. Me hubiera gustado demostrarle que a mi me gustaba también, que sí quería ser su novia. Pero nunca lo hice. Cuando la directora me llamó a su oficina, yo me asusté. ¿Qué hice?. Quería comentarme que la mamá de David -así se llamaba- le había dicho que él ya no quería entrar al seminario. Más miedo. No podía ser yo responsable de semejante decisión. No sabía que hacer con tanta atención. La contradicción más grande era que yo envidiaba a las niñas que tenían novios y pretendientes y siempre me preguntaba si era yo fea o invisible. Y sin embargo, nunca pude decirle a este niño que también me gustaba.
Y de ahí hasta ahora. Sigo siendo igual. No me extraña que elija a los que siempre se van. Así hasta los culpables son ellos.
¿Qué haría si se quedaran? Recuerdo a Carrie, siempre culpando a Mr. Big, pero cuando Aidan le pidió matrimonio, le salió urticaria y tuvo un panic atack. Eligiendo a su ruso pensando que ése era "el bueno", repitiendo patrones y quedándose aún más sola. Me da un poco de miedo esa perspectiva.
No estoy de brazos cruzados, trabajo en ello. Aunque siempre está el riesgo de que el inconciente saque la cola...
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domingo, 6 de noviembre de 2011
Mas de 100 motivos
En este año de malas rachas, pérdidas insustituibles y puntos de quiebre, muchas veces me he detenido al borde del precipicio, viendo detenidamente el acantilado, imaginando cómo sería la vida sin mi. Sin embargo, siempre el Eros viene a salvarme, quizá ni siquiera sea él, quizá es mi masoquismo que me quiere viva para seguir torturandome. El punto es que sigo aquí, despertando cada mañana. Con más de 100 motivos para no cortarse de un tajo las venas, como dice Sabina.
Está Pompo, los muffins de chocolate, las salidas al cine con mi hermana, Los Soprano, el clight de limón con agua mineral, mis zapatos y los que algún día serán míos, mis alumnos, mis ex-alumnos, mis pacientes, mis ex-pacientes, mi mamá, mis amigas, Sex and the city, las películas repetidas en la tele, los makis, mis hipopótamos (todos), Piquito, los recuerdos que me quedan, las experiencias vividas, los lugares que me falta por conocer, los que ya conozco, mi nombre, los grillos, Dr. House, Sabina, José Alfredo y Chavela, mis ex y mis futuros ex, la casa con la que sueño, las vacaciones doradas, el frio en noviembre, la pijama en Navidad, Freud y Klein y todos los demás, Amélie, el café calientito, las levantadas temprano, las madrugadas amanecidas, las lagartijitas, el recuerdo de como me rascaba la espalda siendo bebé, el doctorado...
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jueves, 22 de septiembre de 2011
Triste mirada
El martes llegué de trabajar. Mi bienamado me recibió junto con Pompo, pero había una noticia: en la tienda de la esquina había una perrita desvalida. Fuimos por ella. La pobre estaba en los huesos, le costaba trabajo respirar, su mirada era la más triste que he visto en la vida. La llevamos a casa, la bañamos, le dimos de comer. Todas las esperanzas estaban puestas en que sobreviviera. Pero no lo hizo. Al día siguiente, al llevarla al veterinario, colapsó. Sufría mucho, tanto que me mordió el brazo, sus quejidos me partían el corazón. Se estaba yendo. Y aún lloro cuando lo recuerdo. Sigo sin entender porqué la vida es injusta. Era una cachorrita, no debió tener más de 4 o 5 meses. Y se murió. Y toda su vida sufrió. No es justo.
Calceta me recordó todo el dolor que he vivido en los últimos meses por las pérdidas injustas -no creo que haya alguna pérdida justa, por definición- y lo importante que es hacer que la vida, que los días cuenten. No sabes cuando será tu última noche.
Calceta me recordó todo el dolor que he vivido en los últimos meses por las pérdidas injustas -no creo que haya alguna pérdida justa, por definición- y lo importante que es hacer que la vida, que los días cuenten. No sabes cuando será tu última noche.
jueves, 18 de agosto de 2011
Penélope
¿No somos todos Penélope? ¿No estamos esperando algo construido en el pasado, en la ilusión, en la ceguera de la fantasía? ¿No nos desilusionamos cuando las cosas no se parecen en nada a lo que soñamos cuando niñas? ¿Y no rechazamos lo que tenemos frente a nuestras narices sólo porque no es como nos dijeron -los cuentos de hadas, las chick flicks, tu mamá- que sería?
Quizá la respuesta sea aquélla que contestó Enid, la redactora de Carrie: "el secreto de tenerlo todo es dejar de esperar que luzca como tú creíste que se vería".
Sin embargo, suena demasiado triste...
domingo, 14 de agosto de 2011
Otra despedida
Nunca quise una hermana. He escuchado de niños que piden a sus mamás un hermanito. Yo nunca fui una de esas. Sin embargo, un día llegó. Fue duro perder el reinado que con tanto esfuerzo construí. Nunca me gustó jugar con ella, ni prestarle mis juguetes, mis cosas.
Pero ahora que se va de la ciudad siento que me hará tanta falta. Hasta que crecimos nos hicimos hermanas. Me apoya y yo lo hago con ella. Ha sido mi confidente, mi alcahueta, mi hombro sobre el cual llorar, mi compañera de fiesta. No sé que haré sin ella. Y no se va muy lejos, a una hora de distancia (quizá menos de lo que muchos hacen para llegar a su trabajo diariamente). Sin embargo, ya no estará a una llamada de distancia, a un grito de ayuda, a un llamado a distraernos y a decir tonterías.
Este año sigue siendo difícil. Quizá nada que no se pueda superar, pero debo decir que nunca me había topado con tantas despedidas.
sábado, 9 de julio de 2011
La importancia de llamarse...
Me llamo Rosa Mariana. Rosa por la hermana mayor de mi mamá, Mariana gracias a mi abuelo materno, quien, dicho sea de paso, también fue el mayor de sus hermanos. Y sí, yo también soy la mayor, de las dos familias. Mi mamá pensó quizá que poniéndome estos nomnbres aseguraba mi destino: la responsable de los menores, de los desvalidos, la que siempre piensa y comprende y el ejemplo para todos los que me siguen. Y de alguna manera así lo hice. Cumplí o intenté cumplir con el mandato transgeneracional.
Y en un lapso de dos meses los dos se fueron. Y no se ni como me siento. Mis columnas, mis soportes, mis guías. Ya no están. Y duele. Y asusta.
Mi abuelo desde muy pequeño tuvo que ayudar a sus padres a sostener a sus 9 hermanos. Siempre fue prudente, a veces demasiado; suspicaz, reflexivo. Nunca ambicionó nada, mas que tener la seguridad y la estabilidad necesaria para no pasar las penurias de la infancia.
Mi tía siempre fue la que cargó a su familia sobre los hombros, como una Atlas, lo cual le costó la vida. Siempre preocupada por los demás, nunca tuvo tiempo para preocuparse por ella. Aún cuando ya se ha ido sigue resolviéndo problemas.
Los dos fueron personas admirables: fuertes, incansables. Pero no estoy segura que quiera ser como ellos. No quiero cargar en mis hombros responsabilidades que no me corresponden, no quiero desconfiar de todo el mundo, no quiero renunciar a mí por tener que cuidar a otros. Mi nombre debe ser resignificado.
Y en un lapso de dos meses los dos se fueron. Y no se ni como me siento. Mis columnas, mis soportes, mis guías. Ya no están. Y duele. Y asusta.
Mi abuelo desde muy pequeño tuvo que ayudar a sus padres a sostener a sus 9 hermanos. Siempre fue prudente, a veces demasiado; suspicaz, reflexivo. Nunca ambicionó nada, mas que tener la seguridad y la estabilidad necesaria para no pasar las penurias de la infancia.
Mi tía siempre fue la que cargó a su familia sobre los hombros, como una Atlas, lo cual le costó la vida. Siempre preocupada por los demás, nunca tuvo tiempo para preocuparse por ella. Aún cuando ya se ha ido sigue resolviéndo problemas.
Los dos fueron personas admirables: fuertes, incansables. Pero no estoy segura que quiera ser como ellos. No quiero cargar en mis hombros responsabilidades que no me corresponden, no quiero desconfiar de todo el mundo, no quiero renunciar a mí por tener que cuidar a otros. Mi nombre debe ser resignificado.
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martes, 24 de mayo de 2011
Gajes del oficio
Hoy experimenté mi primera "pelea" facebookera desatada por un comentario acerca de la lactancia. Todo porque se me ocurrió decir que no era recomendable que el niño siguiera tomando pecho o biberón después de los 2 años. Desató tal furia que me hizo reflexionar. Primero pensé en aquél cartón de Mafalda donde se queja de la gente que piensa que está bien que haya muchos pobres y dice que son unos estúpidos, Susanita muy enojada la golpea mientras le dice: "a mí no me insulta ni vos ni nadie!!"... creo que si reaccionaron de tal forma porque algún callo fue pisado - y hay que ver cómo duele cuando nos lo pisan, aún sin querer-.
Algunos argumentos fueron: "Jesús tomó pecho hasta los 3" (yo no recuerdo que en la bibia diga algo así, y aunque dijera... que no fue también crucificado a los 33??), "los niños de sabe que país piden pecho hasta los 7" (igual yo también quisiera estar en posición fetal, chupándome el dedo y que mis necesidades fueran completamente satisfechas), "de dónde sacas tú esa información??? cita el link o la fuente" (digamos, Freud... les suena??) y así. Todas ellas racionalizaciones. Mecanismos de defensa creados por el yo inconsciente para defenderse de la ansiedad.
Mi pretensión no era educarlos. Ni corregirlos. Ni analizarlos (gratis no). Lo preocupante es la concepción que se tiene de "la buena crianza" si se me permite el término. Las ideas y los patrones transmitidos de generación en generación que siguen formando personas dependientes, inseguras, y, cuando la cosa se pone fea, con una estructura muy débil para afrontar las exigencias de la vida adulta, que siguen queriendo la teta, pues, así tengan 40 años.
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