En una de mis tardes de ocio, navegando por internet -qué noventero se escuchó eso- me encontré con una entrevista que le realizaron a un hombre, japonés, que justo en el año que yo nací, mató a su compañera de clases para comérsela. Un caníbal, con todas sus letras. No estamos ante el discurso psicótico de "las voces me dijeron que tenía que hacerlo porque si no iba a pasar X cosa", estamos ante un hombre que fantaseó toda su vida con probar la carne de bellas mujeres e intentó contenerlas hasta que no pudo más y terminó saboreando el cuerpo de su amiga, en el sentido más literal. El link de la entrevista en inglés es éste:
http://www.vice.com/read/whos-hungry-502-v16n1
¿Quién tiene
hambre? Una entrevista
con Issei Sagawa, el canibal
La tarde del 12 de junio de 1981, un hombre
japonés llamado Issei Sagawa se adentró en el bosque en Bois de Boulogne,
Francia, cargando dos maletas. El estudiante posgraduado de la Sorbona había
matado de un disparo a una estudiante de intercambio, compañera de su clase el
día anterior. Después de comer partes de su cuerpo, trató de deshacerse del cadáver
en un lago lejano. Algunos testigos lo vieron y posteriormente fue arrestado.
De acuerdo con los reportes, Issei dijo lo siguiente a la policía francesa que
lo llevó a su casa: “yo la maté para comer su carne”.
Los psicólogos franceses encontraron que Sagawa estaba “legalmente insano”
en el momento del crimen y por lo tanto, incompetente para ser juzgado. Posteriormente, fue excento de toda responsabilidad
legal. Regresó a su tierra, donde las autoridades japonesas
trataron de juzgarlo por asesinato. Los oficiales de la justicia francesa se
negaron a proporcionar los documentos necesarios y de nueva cuenta fue
liberado.
Personalmente, creo que comeríamos carne
humana si nos encontráramos en una hambruna apocalíptica masiva o si me pagaran
$100 trillones por año de por vida y me garantizaran que no me metería en
problemas ni me enfermaría por comerla. Pero
aparte de cosas como esas, ¿porqué demonios comerías carne humana? ¿qué eres, un orco?But short of stuff like that, why
the fuck would you eat person meat? What are you, an orc? ¿exactamente qué
intentaba hacer Sagawa? El editor de Vice Japon, Tomo, el cual probablemente sabría delicioso, visitó
valientemente la casa del cabibal para conocer toda la historia.
Vice: Cuéntame acerca de la primera vez que sentiste instintos
cabalísticos.
Issei Sagawa: Yo fui
débil físicamente desde que nací. Mis
piernas eran tan delgadas que parecían lápices. Estaba en primer año de
primaria cuando vi la carne trémula de los muslos de un compañero de clases y
de repente pensé: “Mmm, se ve delicioso”. Sin embargo, no soy homosexual, así que desde
ese momento hasta que entré a la secundaria me obsesioné con la actriz Grace
Kelly, una obsesión que duró hasta que pasé a la preparatoria. Ese fue el
inicio de mi gusto ciego por la gente occidental. Después de conocerlas, las
mujeres altas, occidentales, saludables, se convirtieron en el detonador de mis
fantasías canibalísticas. Yo creo que mi obsesión con este tipo de mujeres
proviene del hecho de que yo era bajito, feo y tenía un complejo de
inferioridad, por lo tanto, veía a personas que fueran exactamente lo opuesto a
mi. Eventualmente, comencé a sentir un fuerte deseo de morderlas, no de
matarlas o comérmelas per se, sino
simplemente comer su carne. Era simplemente una forma de deseo sexual. No era
que quisiera comerme a alguien cada vez que tenía hambre. Pero ¿sabes como uno
tiende a sentir un deseo sexual más fuerte cuando has comido bien? Ahí es
cuando yo empezaba a sentir la urgencia de comerme a una chica. Es absurdo
¿verdad? En esencia, es un tipo de hambre distinto al que la gente experimenta
con la comida. Este impulso canibalístico, cuando digo “quiero comer carne
humana”, es un tipo de apetito sexual, así
que si no me aseguro de eyacular frecuentemente y lo suficiente, el deseo solo
se vuelve más y más fuerte.
Y esta urgencia tuya estaba
tan reprimida hasta que, finalmente explotó en la forma de… digamos, el
“incidente” en Paris?
Después de que me fui a estudiar a Paris, mis impulsos canibalísticos no
mostraron signos de disminuir. Casi todas las noches traía a una prostituta a
casa y entonces trataba de dispararles desde atrás mientras ellas se lavaban la
vagina en el lavabo. Lo intenté cientos de veces, pero por alguna razón mis
dedos se congelaban y no podía jalar el gatillo. Por ese tiempo las cosas se
trataban menos de querer comérmelas, sino más bien una obsesión con la idea de
llevar a cabo este “ritual” de matar a una chica no importa cual. Pero por la
misma razón muchas veces falle a la hora de jalar el gatillo. Más que la moral,
había un instinto que detenía el movimiento de mi mano. En algún lugar de mi mente sabía que el mundo
en el que vivís se rompería en pedazos en el momento que jalara el gatillo.
Tiempo después, vi a la chica que más tarde se convertiría en mi víctima en una
de mis clases en la universidad. Todas las francesas que había conocido antes
eran hermosas, pero eran presumidas y estaban totalmente fuera de mi alcance. En contraste, esta chica era tan
amigable y cálida. Supe después del asesinato que era judía, por lo que
probablemente por eso sintió cierta afinidad con un chico japonés como yo. En
cualquier caso, nos volvimos amigos. Un día decidí tener una fiesta sukiyaki
[jacuzzi] —solo para nosotros dos— en mi casa. En el momento en que la vi
lavarse las manos en el baño, la imagen se sobrepuso en mi mente con las
prostitutas lavándose en el lavabo, e inevitablemente se convirtió en otra
candidata para “mi ritual”. A partir de ahí, cada vez que la invitaba a subir a
mi cuarto, me encontraba apuntándole con una pistola por detrás. Sin embargo, no podía disparar. Entonces
un día, uno de los empleados de la compañía de mi padre vino a París y me llevó
a un restaurante japonés. Había tenido un poco de fiebre ese día, lo cual
probablemente me hizo alucinar, porque todo el tiempo estuve pensando acerca de
que ella iría a visitarme al día siguiente y cómo sería si me comiera un poco
de carne envenenada del pescado crudo que había comido ahí, y entonces no sería
capaz de finalmente realizar la fantasía que me tenía obsesionado por 32 años.
Y eso hizo que sintieras aún mas que simplemente
tenías que hacer eso...
Si. Así que al siguiente día,
finalmente jalé el gatillo sobre ella, pero falló. Esto me hizo ponerme
histérico y simplemente supe que tenía que matarla. La invité a mi casa otra
vez dos días después, y como siempre, lentamente me arrastré por detrás, respiré
profundamente, sosteniendo el aire cuando mis pulmones estaban a medio llenar, y
jalé el gatillo. Esta vez, el arma se disparó. La chica murió instantáneamente sin sentir
dolor. La autopsia reveló que la pistola no fue lo suficientemente
poderosa para que la bala atravesara su cráneo, así que se quedó girando en su
cabeza. Por un segundo pensé en llamar a la ambulancia pero entonces pensé:
“cuelga, no seas estúpido. Has estado soñando con esto cerca de 32 años ¡y
ahora está pasando!”.
Lo primero que hice fue cortarle en la nalga. Pero no importaba que tan
profundo lo hiciera, solo veía la grasa cerca de la piel. Se veía como maiz y
tardé un rato en llegar a lo que era realmente la carne roja. En el momento en
que vi la carne, arranqué un pedazo con mis dedos y me lo eché a la boca. Fue un momento verdaderamente histórico
para mi. Es decir, no era que sintiera placer o lujuria por el hecho de estar
cortando su cadáver, es dificil para mi revivir el incidente y hablar acerca de
él, aún ahora...
Um…
Esto sonará raro viniendo de mi, pero en el momento en el que la chica
se convirtió en cadáver, me di cuenta de que había perdido a una importante
amiga e incluso me sentí arrepentido por un momento de haberla matado. Lo que yo
realmente deseaba era comer su carne viva. Nadie me cree, pero mi intención
definitivamente era comérmela, no necesariamente matarla. Hasta el dia de hoy,
sigo pensando: “si solamente me hubiera dejado probarla, solo un poquito...” Si
hubiéramos pasado otra noche cenando y hablando de nuestras familias, nunca
hubiera sido capaz de dispararle. En otras palabras, no puedo proyectar mis
fantasías en alguien que ya está personificado en mi mente. Es por eso que mis
primeras candidatas siempre fueron prostitutas. También tengo muchas otras
amigas, pero nunca he soñado en comérmelas desde que las considero seres
humanos con sus propias personalidades individuales. La gente me dice que la
maté porque la amaba, pero ¿por qué habría de matar y comer a alguien que verdaderamente
amo?
¿Te la comiste cruda?
La mayoría, si. Mordí por primera vez su trasero con la intención de comérmelo
en ese momento pero ¡es imposible! La piel humana es muy dura. Terminé con un dolor en la mandíbula,
aunque me las arreglé para dejarle algunas marcas de mis dientes. Terminé
tragándome su clítoris y algo del pubis
sin masticarlo porque estaba en su periodo y el olor era espantoso. Pero fue el
primer momento en el que de hecho, sentí un tipo de placer sexual por
comérmela, como si mi interior ardiera. Además, ¿sabes que la carne de res o de
ballena huele bestialmente al animal? Pues la carne humana es inodora, no
huele. De hecho, creo que la carne humana es la más sabrosa de todas las
carnes. No tiene ese olor
característico a animal. Cuando comí algo más un par de días después,
justo antes de ser arrestado, la carne se había vuelto más dulce y sabía
genial. La carne de la planta de sus pies olía mal y por eso no sabía tan bien.
El cuello fue lo mejor. La carne que tiene
un sabor más delicado es la que
mueve el cuerpo, especialmente por encima del torso. Su lengua también fue deliciosa. Se la quité de su
boca y me la comí cruda. Ni el cuello ni la lengua tienen mucha carne, así que
si realmente quieres llenarte deberías comer los muslos.
Voy a preguntarle algo de
manera directa, para salir de la duda de una puta vez: ¿Diría usted que estuviera tratando de
liberarse de sus inseguridades personales al comer carne humana?
No, no está ni cercanamente a ese concepto. Es simplemente un fetiche. Además, solo quería morderla y tener
una pequeña prueba de su carne, más que ser un consumidor de carne humana. Por
su puesto, aun tengo este apetito sexual de querer comer el cuerpo de una mujer
hermosa. Por ejemplo, si un hombre normal pretende a una chica, tendrá el deseo
natural de verla tan seguido como sea posible, estar cerca de ella, olerla y
besarla ¿cierto? Para mi, el deseo de comérmela es solo una extensión de eso. Obviamente,
el público en general no lo comprende. Pero la cosa es que, por su puesto que
quiero comerme a la chica, pero no necesariamente quiero matarla en el proceso.
Una vez que ella muere, se convierte en un cadáver, en “una cosa”. Si fuera posible, me gustaría
comérmela viva. Francamente, no podría sondear porqué lo otros no sienten
el deseo de comer, de consumir a otras personas. ¿Alguna vez has sentido esto?
Yo diría que un suave mordisqueo es
suficiente para mí.
Es lo que todos dicen. ¿Entonces que tiene de malo comer? Georges Bataille creía
que el beso es el origen del canibalismo, y yo estoy de acuerdo. Siento que
proviene de los mismos instintos de querer “saborear” al otro. También creo que eso es solo mi
opinión personal.
¿Aun sientes esas ansias
canibalísticas?
Oh si, definitivamente. El deseo de comer personas se vuelve más intenso
por junio, cuando las mujeres comienzan a usar menos ropa y a enseñar más piel.
Justo hoy, vi a una chica con un derrière verdaderamente hermoso en mi camino a
la estación del metro. Cuando veo cosas como esas, pienso en que deseo comer
otra vez carne humana antes de morir. Así que si, aún siento esos deseos y
específicamente, deseo comer una mujer japonesa esta vez. Pienso también en que
el sukiyaki o el shabu shabu [asar ligeramente los pedazos]
es la mejor manera de saborear el sabor natural de la carne. Puedes por favor
preguntarle a la gente que lee tu revista si quieren que me las coma? Hay una
sola condición: deben ser mujeres jóvenes y bellas.
OK, creo que puedo hacer eso. Aquí voy: Hey, mujeres —especialmente jóvenes
y bellas japonesas— que están leyendo esto: Issei Sagawa se las quiere comer. Si
quieren ser asesinadas y consumidas por él, por favor contacten con la oficina
de Vice en Tokio y nos
pondremos en contacto.
Mira, lo que estoy diciendo es que no puedo soportar la idea de dejar esta vida
sin haber probado un derrière como el que vi esta mañana, o sus muslos. Quiero
comerlos otra vez mientras esté vivo, así podré al menos estar satisfecho
cuando muera. Creo que estoy siendo egoísta, pero si pudiera realmente llevarlo
a cabo, no tendría problemas en que me mataran ya sea con la guillotina o
colgándome o como sea. No hay duda de que en mi mente aún hay pensamientos de
querer comer carne humana otra vez. Es decir, es deliciosa. Generalmente se cree que la carne humana
no sabe bien, pero es solo un rumor que se ha regado porque es un tabú que no
puede ser cruzado. Si la gente descubriera la verdad, estoy seguro que los
hombres empezarían a comer mujeres. Así que ellos no hablan de eso porque
crearía un pandemonium, pero te digo, la carne humana es extremadamente
deliciosa.
¿Estás interesado en otra cosa
aparte de la carne humana, como el excremento, por ejemplo?
Comer excremento es ir demasiado lejos, pero había una mujer con quien tuve
relaciones y siempre me dejaba beber su orina y su saliva. Ya no me deja
hacerlo desde que se casí, pero antes se paraba sobre mi cabeza y orinaba
directamente en mi boca. Era delicioso y no olía desagradable o raro en lo
absoluto. Lo extraño fue que una vez que dio a luz, empezó a dejar botellas de
su orina en mi casa para que me las tomara pero simplemente no pude hacerlo,
porque apestaba a maternidad, a una madre cuidando a su hijo. Es horrible
decirlo, pero creo que empecé a verla como una “madre” más que como un ser
humano sexual.
¿Tienes un mensaje para todas las mujeres del mundo que estén leyendo esto?
Por supuesto, me gustaría invitar a todas las mujeres que quieren matarme que
den un paso atrás. Solo
mujeres hermosas. Esa sería la forma ideal para mí de morir. Quizá
pueden inyectarme morfina y así no sentiría dolor, aunque también creo que el
dolor es parte del placer. Morir instantáneamente es aburrido, así que quiero
saborear el proceso de ser asesinado. Una alternativa podría ser ahogado por la
saliva de una mujer. ¿No sería hermoso ser cubierto con la saliva de mujeres? Si
pudiera morir así, sería mi sueño hecho realidad. Cobardemente, soy un hombre
que mató a otra persona pero que no puede matarse a sí mismo. Así que creo que
morir por las manos de una mujer sería mi manera de redimirme.
¿Qué crees que hubiera pasado
si no hubieras jalado el gatillo en París?
A mi edad, no sería raro que tuviera hijos. Mi mayor arrepentimiento es no
haberle dado nietos a mis padres. ¿Porqué diablos jalé el gatillo ese día? Esa pequeña acción cambió todo.
Hizo un gran impacto en mi vida. Al momento en que la maté,
instintivamente pensé “ya no soy un ser humano”. Creo que hubiera sido todo más
fácil si me hubieran dado la pena de muerte. Es tan difícil vivir así. Esa es razón suficiente para nunca
volver a cometer el mismo crimen nunca más. Ahora, no puedes imaginarte lo
dificil que es vivir bajo la vigilancia de la sociedad. Al respecto, realmente
creo que la pena de muerte saca a las personas de su miseria, y eso derrota
totalmente el propósito del castigo. La familia de la víctima siempre dice algo
como: “nunca podré perdonarlo, aun cuando lo mataran”, a pesar de que eso sea
el castigo más duro, es tan sin sentido. Aun con cadena perpetua, te dan ropa,
comida y alojamiento en la cárcel, además de que te dejan trabajar. Pero si
estás fuera, en la sociedad, tienes que encontrar de alguna manera la forma de
vivir y encontrar un lugar donde estar. ¿Qué castigo podría ser más duro que
ese? Es brutal.
¿Qué haces para vivir ahora?
En el verano de 1989, un asesino serial llamado Tsutomu Miyazaki mató algunas
jovencitas, y los medios de comunicación iban a mi casa a pedirme mi opinión sobre el caso. Ese tipo
de exposición mediática al final permitió que mis ensayos fueran publicados en
varias revistas. Desde
entonces, he publicado uno o dos libros por año. Recientemente publiqué mi
20vo. Libro. Se titula Gokushiteki Bijyogenso [Fantasías
extremadamente intimas de chicas hermosas]. Retrata mis sentimientos acerca de
las mujrees sin necesariamente enfocarse en el canibalismo, a través de
pinturas y palabras. Espero que la gente que lo lea finalmente deje de verme
como un monstruo.