
Primero pensé en aquél cartón de Mafalda donde se queja de la gente que piensa que está bien que haya muchos pobres y dice que son unos estúpidos, Susanita muy enojada la golpea mientras le dice: "a mí no me insulta ni vos ni nadie!!"... creo que si reaccionaron de tal forma porque algún callo fue pisado - y hay que ver cómo duele cuando nos lo pisan, aún sin querer-.
Algunos argumentos fueron: "Jesús tomó pecho hasta los 3" (yo no recuerdo que en la bibia diga algo así, y aunque dijera... que no fue también crucificado a los 33??), "los niños de sabe que país piden pecho hasta los 7" (igual yo también quisiera estar en posición fetal, chupándome el dedo y que mis necesidades fueran completamente satisfechas), "de dónde sacas tú esa información??? cita el link o la fuente" (digamos, Freud... les suena??) y así. Todas ellas racionalizaciones. Mecanismos de defensa creados por el yo inconsciente para defenderse de la ansiedad.
Mi pretensión no era educarlos. Ni corregirlos. Ni analizarlos (gratis no). Lo preocupante es la concepción que se tiene de "la buena crianza" si se me permite el término. Las ideas y los patrones transmitidos de generación en generación que siguen formando personas dependientes, inseguras, y, cuando la cosa se pone fea, con una estructura muy débil para afrontar las exigencias de la vida adulta, que siguen queriendo la teta, pues, así tengan 40 años.