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domingo, 14 de marzo de 2010

DIE HARD FAN


Ayer pasaron en la tele la película de "Duro de Matar 3". El ver la saga de John McLane es uno de mis guilty pleasures, pero esa en particular me trajo varios recuerdos que hace mucho no pensaba... Esa peli es como del ´95, estaba yo en segundo de secundaria cuando fue estrenada.

Recuerdo que era principios del verano -junio, julio- y con mi grupo nos organizamos para ir al cine a verla. En realidad no era el deseo de ir a ver esa película en particular, más bien era ir al cine "en bola," con los amigos. Para muchas y muchos aparte eran de las primeras veces que salíamos solos, sin papás.

Entre los que fueron estaba David, el niño al que yo le gustaba. Yo lo sabía porque se había encargado de hacerlo saber a todo mundo, aunque a mí nunca me dijo nada directamente. Pero en los chismógrafos, y a sus amigos les contaba y todo el salón no dejaba pasar la oportunidad de sacar a colación el posible romance: cuando pasábamos por alguna razón al pizarrón empezaban los chiflidos y los gritos, cuando hacían kermesse nos obligaban a casarnos (y a darnos un beso, obviusly...)

Total, que ese día, mientras Bruce Willis corría con su camiseta sin mangas por todo Nueva York, yo vivía mi propio drama sentada en el cine junto a él -porque, cómo era de esperarse, todos mis amigos se pusieron de acuerdo para que nos tocara juntos-. Yo sentía tantos nervios de saber que estaba a mi lado que poco importaba si el malo ganaba esta vez la pelea. Y seguramente él también estaba igual. Ahora reconozco que a mí también me gustaba. Era un niño guapo, no muy alto, con cara de bien portado, guerito... como me gustan, pues. Pero por alguna razón nunca me atreví a aceptar que me gustaba. Puros pretextos. Puro miedo. Así que nunca fuimos novios y ahora no sé que es de su vida. Supe que se metió al seminario al salir de la secundaria, tal vez ahora esté oficiando alguna misa.

Y, entonces, no pude evitar preguntarme, ¿qué hubiera pasado si hubiera hecho las cosas diferentes? ¿Si no hubiera estado tan resguardada en mi fortaleza? éramos adolescentes de 14 años, ¿qué podría haber salido mal?

Porque ahora me doy cuenta que todo se vuelve tan complicado con los años que en ocasiones la añoranza de volver a ser adolescente es mucha. Las cosas parecían menos complicadas, incluyendo las relaciones. Ilusionarte porque tu amiga te dice que le gustas a alguien, pensar que todo es perfecto... los dramas y los conflictos eran por nimiedades y de la misma manera se podían resolver...

Nunca me atreví a ver que se sentía. Y, en cierto modo me arrepiento por ello. Tal vez, no hubiera hecho la diferencia en mi vida. Tal vez si...

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