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lunes, 15 de marzo de 2010

LA ILUSTRACION SEXUAL DEL NIÑO (Freud, 1907)


Éste es un fragmento de una carta que Freud le dirige al doctor M. Furst:

"Me plantea usted la cuestión de que si debe facilitarse a los niños una explicación de los hechos de la vida sexual, y en caso afirmativo, que edad ha de escogerse para ello y de qué modo ha de llevarse a cabo (...) ¿Qué se intenta hacer negando tales explicaciones sobre la vida sexual humana? ¿se espera encadenar el instinto sexual hasta la época en que sea posible dirigirlo por los caminos que el orden social considera lícitos? (...) La ignorancia no es el medio para conseguirlo. Por el contrario, creo que la ocultación hace que el niño llegue a sospechar mucho antes la verdad. La curiosidad nos lleva a preocuparnos de cosas que nos inspirarían escaso interés si se nos hubieran comunicado franca y sencillamente. El infantil sujeto oye a otros o lee en los libros que caen en sus manos cosas que le inducen a meditar, y precisamente el disimulo que sus padres observan sobre ellas intensifican sus ansias de saber. Este deseo, sólo parcial, y secretamente satisfecho, acalora y pervierte sus fantasías, y el niño comienza ya a pecar en tiempos en los que sus padres creen que ignora aún lo que es pecado".


Si mi abuela hubiera leído esto, se habría dado cuenta que de nada servía evitar que mi prima y yo jugáramos con las Barbies y el Ken a que se besuquearan...

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