el que busca encuentra

lunes, 25 de octubre de 2010

Contigo

De entre muchas deudas que quedaron pendientes una de las más importantes fue tener una canción. Nunca tuvimos una. A lo mejor nos faltó vivir más cosas juntos para encontrarla. A lo mejor por eso no la encontramos. Tal vez aún no la han escrito... 

 Pero la que mejor describía lo que llegué a sentir por tí es esta de Sabina. El cínico, el hedonista, el sincero de Sabina. En realidad yo no quería nada. O a lo mejor quería todo y era tanto que no quedaba nada. Ya no sé. Ya no sé qué es lo que quiero...

Yo no quiero un amor civilizado,
con recibos y escena del sofá;
yo no quiero que viajes al pasado
y vuelvas del mercado
con ganas de llorar. 

Yo no quiero vecínas con pucheros;
yo no quiero sembrar ni compartir;
yo no quiero catorce de febrero
ni cumpleaños feliz. 

Yo no quiero cargar con tus maletas;
yo no quiero que elijas mi champú;
yo no quiero mudarme de planeta,
cortarme la coleta,
brindar a tu salud. 

Yo no quiero domingos por la tarde;
yo no quiero columpio en el jardin;
lo que yo quiero, corazón cobarde,
es que mueras por mí. 

Y morirme contigo si te matas
y matarme contigo si te mueres
porque el amor cuando no muere mata
porque amores que matan nunca mueren. 

Yo no quiero juntar para mañana,
no me pidas llegar a fin de mes;
yo no quiero comerme una manzana
dos veces por semana
sin ganas de comer. 

Yo no quiero calor de invernadero;
yo no quiero besar tu cicatriz;
yo no quiero París con aguacero
ni Venecia sin tí. 

No me esperes a las doce en el juzgado;
no me digas “volvamos a empezar”;
yo no quiero ni libre ni ocupado,
ni carne ni pecado,
ni orgullo ni piedad. 

Yo no quiero saber por qué lo hiciste;
yo no quiero contigo ni sin ti;
lo que yo quiero, muchacha de ojos tristes,
es que mueras por mí. 

Y morirme contigo si te matas
y matarme contigo si te mueres
porque el amor cuando no muere mata
porque amores que matan nunca mueren.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Porque lo que se habla no se actúa: