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sábado, 22 de octubre de 2011

Eterno resplandor de una mente sin recuerdos

Resulta interesante pensar que existiera de verdad la posibilidad de borrar de la mente los recuerdos dolorosos. Corrijo: los recuerdos que, de tan bellos, duelen porque ya no son más.

Y si hacemos cuentas, llevo casi 15 años en esta montaña rusa que son las relaciones interpersonales amorosas, así que, pensándolo bien, tendrían que hacerme una lobotomía. Olvidar canciones, películas, series, lugares, momentos, olores, comidas, frases...

¿Seguiría siendo yo? Quizá no. Quizá solo sería un saco de huesos. Un zombie. 

¿Y si fuera al contrario? ¿Si ellos pidieran que les fuera borrada de su memoria? A lo mejor nada cambiaría. Eso da miedo. Ser tan intrascendente que sólo baste un soplido para eliminar mi rastro. Mis grandes manías, mis dramas, mis detalles, mis neurosis amontonadas. 

Dicen que no debes hacer a los otros lo que no quieres que te hagan a tí. No quiero ser olvidable.

1 comentario:

  1. No te aflijas ni devanes tus sesos en esos recuerdos que quisieras borrar o no, ni te acongojes con la posibliidad de borrarlos o no en los demás.
    La muerte hará ese trabajo lo quieras tú o no.

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Porque lo que se habla no se actúa: